Sus noches ya no son tan largas; quizás demasiado cortas.
Sus días ya no son tan cortos; quizás demasiado largos.
En sus noches bailan mil sueños sin cumplir, que la transporta a un
mundo lleno de deseos.
En sus días los que bailan son mil soles que la ciegan ante piedras
en las cuales sigue tropezando.
En sus noches sus ojos sonríen llenos de esperanzas, lloran por
sueños que se fueron.
En sus días sus ojos ríen ante los avances, lloran por nuevas
heridas y pasadas, que aún duelen.
Y su vida es un tablero de ajedrez, donde ella y el destino juegan
una partida ante un futuro sin definir,
donde se quedan risas, donde se quedan lágrimas, esperando ese jaque mate que sabe que mas tarde o temprano llegará.







